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  • Vago Flores

¿Quién es Vago Flores?

—Gregorio Flores —ríe—, ¿no? ¿Vago Vázquez? ¿Goyo Flores…? ¿Qué es esa mamada de “Vago Flores”?

Sé que la pregunta era más por joder que otra cosa —el crédito en el guion, también—, pero tenía razón: ¿quién chingados es Vago Flores? Llevo más de un año aquí y no me he presentado formalmente contigo. Si tenga la suerte de conocerte en persona, como Gregorio, Goyo, Goyín… lo que sea, lo más probable es que no me llames Vago. Nunca me presento así, más que aquí. Y, aunque me es obvio, no está de más decir que Vago sólo es un personaje, una máscara que uso por diversión.


Nació como la burla de un profesor en la universidad:


—No tiene sentido lo que escribes, es vago, redundante, confuso… “Vagoyo” deberías firmar —no sé si su intención era joderme o retarme. Tomé la segunda opción y ese estúpido juego de palabras fue la semilla de lo que escribo hoy, la reivindicación de lo que puedo lograr; lo cargo como mantra: “escribe con sentido, concreto, claro”. Dejarme de todas las mamadas retóricas y literarias, y simplemente escribir honesto. No estoy aquí para jugar con las letras. De hecho, ni siquiera me considero literato. Soy narrador [en otro momento, te cuento cuál es la diferencia pa’ mí], uno que está para compartir historias que la gente pueda entender, disfrutar, y que le entretengan. Palabras concisas.


Justo este mantra es lo me llevó hace algunas semanas a reestructurar todo este cagadero que es el blog. Lo tenía desarticulado, caótico y sin flujo. Carajo, ni siquiera contaba con una paleta de colores. Un empaste de principiante. No me lo tomes a mal, estoy orgulloso de lo que era: un blog aficionado, pero con todo para convertirse en uno profesional, uno en el que me puedo desarrollar cada vez más como escritor, jugar con mis ideas, pero, sobre todo, en el que puedo compartirte mi día a día.


Lo que me lleva al cambio más drástico de la página. Puede que estés familiarizado con las categorías previas; algo así como “ficciones, dívagues, opinión, versos…” y alguna otra mamada. Ni sé porque nunca las llevaba a uso. Eran decoraciones. Eso ya cambió: vagoflores.com entró a su pubertad, creo. Una en la que simplifiqué de qué trata. De ahí que sólo haya tres categorías ahora: “Las flores”, “Las dívagues” y “El arar”.


¿Qué carajo es cada una de éstas?


Las dívagues ya las conoces: son aquellas divagaciones de mi mente de forma escrita. Claro que nace de la mamonería de vago y divagues El término nació juguetón hace algunos años por una querida amiga. Buscamos algún término para las conversaciones que se tienen entre la medianoche y el amanecer, esas conversaciones que pueden no tener sentido, pero que te llenan el alma. Eso son las dívagues, un simple sustantivo para denominar mi voz que puede ser azarosa, pero siempre con la intención de emocionarte.


Siguiendo el mamón juego de mi personaje, las flores son aquellas obras, breves o no, por las que trabajo día a día. Pero más allá de eso, son el brote de mi trabajo; aquello que cultivo pa’ compartirlo con extraños en la calle. ¿Nunca te han tocado personas repartiendo flores en las avenidas porque sí? Es un ejercicio que siempre me regala una pinche sonrisa; ya sea el que las… No, no caeré en el albur. El que entendió entendió. Básicamente, en las flores reparto la belleza de mis historias, sin importar el género técnico del que germinen: cuento, anécdota, poesía…, lo que me apetezca, chinga’.


Por último, pero no menos importante, chinga’, el arar. Por si no lo sabías, tengo raíces en el rancho. No soy agricultor ni ganadero, pero conozco la tierra y conozco la chinga que implica. Por varios veranos me la partí pizcando chile y frijol, cargando pacas, desmontando animales. Esa parte de mí la he olvidado, pero lo que aprendí lo cargo en las manos cicatrizadas y quemadas. Trato de vivir la chinga en mi trabajo, en mis escritos. Por eso, el arar es mi forma de compartir mi método contigo; son los madrazos que me doy, las enseñanzas, todo el proceso para preparar el camino que estoy recorriendo y, por qué no, que lo hagas tuyo.




Entonces, esto es Vago Flores, esto soy yo por el momento, para ti, lector.

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No todo lo que escribo es seda.

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