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  • Vago Flores

La parranda de los muertos

No ando muerto, sólo andaba de parranda. Me desaparecí varios días por mis güevos. Aunque mantueve un poco de actividad mediocre en otras redes sociales, me desaparecí de aquí sin dar explicaciones. Básicamente porque no tengo por qué darlas. Aún así, no me gustó dejarte colgando tanto tiempo. Te aseguro que mi ausencia no fue en vano, ni sólo por la peda —aunque Tepoztlán no perdonó, claro—. Desaparecí porque sigo trabando en Vidas, porque tengo un proyecto chingón entre manos, porque me dediqué a trabajar contenido nuevo como perro y porque valió la pena.

Para no dejarto sólo con las ganas de “ah, mira qué chingón. Sólo se está reportando”, también te voy a compartir otras chingaderas. Para empezar, perdí la primera apuesta anual de lectura contra FOMA. Sí, me dio en la madre en la última semana. Estuvo reñida. Estuvo chingona. Y nos quedamos con ganas de más. Por eso, este año vamos a darle con todo otra vez. Serán veintiséis quincenas de lecturas que esta´re compartiendo contigo. Quizá me atreva a reseñar alguna que otra. Quizá… Si te lo ganas. Si me convences. De la misma manera, estoy regresando a mis raíces: más rock, más mezcal, más balazos en mis textos. Aunque al final todo se reduce al amor, no está de más divertirse de vez en cuando. No está de más jugarle al chingón, ¿no?

Sí, esta dívague será breve, pero viene acompañada de un regalo: un nuevo cuento para ti, mi querida puta: “Puta vida”. Chingón si lo disfrutas. Chingón si no. El caso es que, así como yo le estoy metiendo güevos para leer más, te incito a leer más, aunque sólo sea a este vago una vez a la semana. Ahí me dices qué tal. Salud por una vida de puta y sueños perversos.

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No todo lo que escribo es seda.

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